SOBRE LA COMPASION Y LOS ENEMIGOS

May 2, 2011   |   Leave a reply

El lunes, escribí un poco acerca de mi respuesta al asesinato de Osama bin Laden. Al escuchar sobre su muerte, la mayoría de la gente expresó alivio sincero y comprensible de que se acabara nuestra búsqueda de alguien que nos quiso destruir. Otros participaron en “celebraciones” que parecían teñidas con lo que podría describirse amablemente como escaso espíritu deportivo. La pregunta que yo estaba tratando de hacer era esta: si debemos matar (como en este caso), ¿hay alguna manera de hacerlo que aumentará las posibilidades de paz (que es por lo que lo hicimos en primer lugar) en lugar de la violencia?

Aparecieron personas en mi blog que estaban bastante enojados conmigo por ser arrogante, crítica, delirante, y/o una especie de cobarde. Esto me confundió y me hirió.

Lo que estaba pidiendo-y seguiré pidiendo, sobre todo de mí misma-es compasión: ciertamente para aquellos que perdieron seres queridos el 11/9 y por nuestro país entero que ha sufrido profundamente, pero también por nuestros “enemigos”. Esto no es porque soy un tipo de persona súper agradable. Es porque sólo cultivando algún tipo de empatía en lugar de odio podemos empezar a crear un cambio duradero en nuestro mundo. La escalada de violencia y las represalias no conducen a la paz. Soy realista.

En una escala de 1 a 10 mi certeza a este respecto es 11,

La compasión se basa en ver a otros como similares a nosotros mismos, en eliminar cualquier idea de que existe un “nosotros” y un “ellos”. Hay sólo un nosotros.

¿Pero cómo haces eso con alguien que quiere matarte? ¿Es incluso una buena idea? Algunos comentaristas han dicho cosas como bueno, cuando te acorrala un perro rabioso, no quieres decir, “por favor no me lastimes” y esperar lo mejor; que soy increíblemente ingenua y probablemente algún tipo de usuaria de Mac. (Realmente, esa fue una de las acusaciones.) (¿Cómo supieron?!)

Por supuesto que queremos protegernos de la violencia y del peligro. Por favor dejen de encender todas mis neurosis de la infancia hablándome como si fuera estúpida. Eso me convierte en un perro rabioso.

Por lo tanto, no estoy aconsejando estupidez. No estoy aconsejando lo que se ha llamado “compasión idiota”, que es la idea que supone que siempre debes actuar bien y ser una especie de tonto sentimental.

En el pensamiento budista, la compasión es sinónimo de acción hábil, una acción que está basada en ver la realidad desde la perspectiva más grande posible. Cuando eres capaz de prestar atención a la realidad que existe más allá de tus pensamientos acerca de la realidad, sabes cuál es la próxima acción correcta. Si necesitas amar, amas. Si necesitas evitar, evitas. Si necesitas cortar, cortas. Hay un sentido de precisión, elegancia y amabilidad en todos los casos.

Para hacer esto, dejas de lado tus suposiciones, juicios y proyecciones… y simplemente miras. Te abres, incluso a qué y a quiénes te desagradan. Esto no significa perdonar o que te guste nadie-simplemente significa verlos como seres humanos de carne y hueso, no como figuras de cartón que no existen más allá de tu opinión. Dejas ir los conceptos, una y otra vez. Abandonas lo que te hace sentir seguro, a salvo, apropiado para poder hacer esto. Es un acto de coraje extremo.

La compasión es una habilidad profunda, una que tiene mucho más en común con la ferocidad que con la debilidad. La compasión surge cuando permites que entre el dolor de otra persona en tu propio corazón sin una agenda personal. Esto es lo que muchos de nosotros estamos aterrados de hacer, y es comprensible. Ver a nuestro “enemigo” como parte de la familia humana más que como un flagelo para ser suprimido significa que tenemos que asumir su dolor como propio y la mayoría de nosotros estamos llenos en ese punto. No obstante, debemos hacerlo de todos modos. Requiere coraje y una sensación de poder genuino y no es, como algunos lo caracterizaron, algún tipo de mierda castradora izquierdosa “bienintencionada” de hacer lo políticamente correcto.

 

El impedimento para muchos de nosotros es que no hemos aprendido a tener compasión por nosotros mismos. La idea de extenderla a otros entonces provoca resentimiento, enojo.

Aquí es donde comienza la tarea: abriéndote a tu propia experiencia con amabilidad.

Olvídate por el momento de estrategias políticas, sistemas éticos, o si estás o no actuando como un tonto. Podemos empezar mucho más simple que eso, cultivando cierta ternura hacia nosotros mismos. Desde aquí, la generosidad florece naturalmente.

Por lo tanto la práctica de la meditación-que es el acto de sentarte contigo mismo exactamente como eres-es la base para cultivar la compasión inteligente.

Si quisieras intentar la meditación, por favor hazlo. Puedes encontrar las instrucciones en el video a continuación.

Por favor recuerda: Si abrimos nuestros corazones, podemos cambiar el mundo. La verdad es que realmente no hay otra manera.

OK, ahora llámame tonta. Es mi nueva palabra favorita.

[vimeo]http://vimeo.com/20925037[/vimeo]
Note: video is in English

 

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